"Mamá, me gusta Zoe"
Paulina es una joven profesional, brillante, dedicada, con metas definidas a corto plazo. Desde hace tres años, comparte su vida junto a su pareja y mejor amiga Zoe.
"Nos conocimos en el colegio, al principio no eramos amigas pero todo cambió al iniciar la secundaria", me cuenta con un sonrisa amplía y un brillo que acentúa sus ojos café.
Desde el kinder hasta el bachillerato, Paulina estudió en un colegio de niñas. "Entrada la adolescencia, mis gustos se inclinaron por las chicas. Fue entonces que inició mi amistad con Zoe, cuando coincidimos en la misma sección".
La convivencia diaria las convirtió en mejores amigas. Paulina fue desarrollando una fuerte atracción por su amiga. Sin embargo el miedo al rechazo, la llevó a vivir un enamoramiento platónico durante dos años.
La sexualidad de Paulina no fue problema para sus padres. Recuerda que a pocos días de cumplir quince años, al llegar del colegio sorprendió a su mamá con una confesión: "Mamá me gusta Zoe". Su madre le sonrio. La abrazó y la acercó para que se recostara sobre su hombro mientras conversaban en la sala de su casa.
"Cuando confesé mis sentimientos corrí el riesgo de perder la amistad de Zoe, para mi suerte no fue así. Aunque mi familia no tuvo problema en aceptar mis preferencias, con ella fue todo lo contrario."
En contraste con la familia de su pareja, Zoe tuvo que enfrentar a sus padres quienes no aceptaron que la pareja de su hija fuera alguien de su mismo sexo. La enviaron con un psicólogo en un intento por hacerla entender que se trataba de una etapa de la adolescencia, pues aún no definia su identidad sexual.
Fue una etapa difícil coinciden ambas, pues afirman que al conocer de su relación las autoridades del colegio en donde estudiaron, las cambiaron de sección y les prohibieron acercamientos y comportamientos "extraños" en su convivencia dentro del establecimiento educativo.
Al concluir sus estudios de diversificado continuaron su noviazgo. Iniciaron una carrera universitaria y decidieron iniciar una vida en pareja. Paulina trabaja como diseñadora gráfica y Zoe esta a punto de concluir su carrera de ingenieria.
Paulina y Zoe, saben que el camino no es fácil para la comunidad LGTBQIA+, pues muchas veces han sido victimas de rechazo, señalamientos públicos y acoso por el simple hecho de ser pareja.
"Lo que las personas no entienden es que el amor es universal y no distingue, razas, religiones, condición social, ni genero. Tenemos diez años juntas, y cada días somos más fuertes como profesionales, como personas, como mujeres. El ser pareja no debe condicionarnos a ser menos, tampoco a vivir con miedo." Afirma Zoe.
Guatemala no cuenta con ninguna ley que permita a las personas del mismo sexo contraer matrimonio o una unión civil, ni tampoco contempla el derecho a cambiar legalmente de género a personas trans o la adopción a familias homoparentales.
Por el contrario en el Congreso se presentó la La Iniciativa de Ley 5272 para la Protección de la vida y la familia,aprobada en marzo pasado, que además de prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo, establecia otra serie de regulaciones que fueron rechazadas por diversos grupos de la sociedad civil, al considerarlas arbitrarias.
Ante la presión y las críticas el gobierno decidio engavetar la normativa, ahora conocida como el Decreto 18-2022.
"No esta mal ser diferente, no esta mal enamorarte de tu amigo, de tu amiga, no esta mal amar, y tampoco esta mal defender tu identidad. Yo soy plena, feliz y realizada pues mi mejor amiga y es la mujer de mi vida y la amo cada día más". Afirma Paulina, mientras toma la mano de su pareja y besa tiernamente su mejilla.