Historias reales...para mujeres reales (de la vida, el amor, la amistad y tantas otras cosas)
Haber crecido en una familia católica tradicional no fue fácil para mi. Siendo la hija mayor de una pequeña familia conformada por mamá, papá (que luego migró hacia los Estados Unidos) y un hermano cuatro años menor.
Mi abuela materna fue muy estricta con la educación de mi madre, que reflejó su dura crianza en la forma que me educó. Crecí con la idea que toda "buena mujer" debe saber lavar, (algo que odié durante mi adolescencia) planchar, cocinar, limpiar y ser una buena ama de casa. De lo contrario, no iba a encontrar un buen esposo, o en el peor de los casos, "el principe azul", con quien soñaba por aquellos años, me llevaría de vuelta a casa por no saber hacer nada.
Siendo la única nieta mujer y con cuatro tíos que rondaban en aquel entonces entre los 10 y 20 años, no puedo negar que viví una infancia feliz. Fuí demasiado consentida por mi abuelo, quien tenía un taller de carpinteria sobre la 15 avenida y 17 calle de la zona 6 de la capital de Guatemala.
Crecí en ese sector jugando cincos, trompo y béisbol junto a mis tios y los amigos de la cuadra. Resbalándome en cajas de tomate de la ladera del terreno que ocupaba nuestra casa, jugando tenta y electrizado, viendo a Mazinger Z, Aquaman y Espectroman en nuestro televisor blanco y negro con pantalla de filtro azul. Sin duda, esas experiencias marcaron mi vida y se reflejaron en mi carácter años después.
Ya sobrepaso los 40, sigo poniendo en práctica todo lo aprendido en mi niñez y adolescencia. Soy una mujer divorciada y madre de dos hijos. Así que todo lo que me enseñó mamá, no fue garantía para que tuviera un buen matrimonio y menos para encontrar al famoso principe azul.
Pero debo ser sincera, ese "cuento de hadas" no era lo que quería, ni se asemejaba al "vivieron felices por siempre" que nos imaginamos cuando estamos enamoradas. Por ello, no puedo quejarme de las decisiones que tomé y me encaminaron a ser una mujer independiente, tampoco de la satisfacción que me da, el haber logrado ser profesional, madre y una mujer plenamente realizada.
Pero del "amor y otros demonios" que acechan nuestros corazones y nublan nuestra mente, hablaremos más adelante en las historias que compartiré con ustedes en este blog, que nace como una inquietud para que las mujeres tengamos un espacio donde expresarnos y compartir nuestras inquietudes en temas de educación, familia, trabajo, pareja, en fin, de todo aquello que vivimos a diario como amigas, esposas, amantes, madres, profesionales, amas de casa, por mencionar algunos de los roles que nos tocan desempeñar en la sociedad.
En estas historias reales para mujeres reales, iré compartiendo con ustedes anécdotas personales y de amigas y conocidas que han confiado en mi y me han autorizado contarlas, pues de una forma u otra, somos muchas las mujeres que nos identificamos con estás vivencias.
¡Bienvenidas y bienvenidos todos!
