Señor "A"
Tras diez años de ausencia por trabajo y estudios, mi amigo Óscar está de vuelta en Guatemala. Desde hace un par de días intentamos arreglar el mundo hablando de todo lo que se nos ocurre.
Anoche frente a una taza de café que es la cura a todos los males, hablamos del amor. A los hijos, al trabajo, a la vida...del amor de tu vida y el amor en tu vida.
-Qué pasó con el señor “A”
-Lo ví, hace 6 años que casualmente caminaba frente a su casa, cuando de repente él salió.-
-¿Y?-
-Pues nada, nos saludamos hablamos unos 20 minutos y cada quien siguió su camino.
-¿Pero se hablan?-
-Si, mantenemos contacto. No es constante, pero seguimos hablando.-
-¿De ustedes?-
-No, solo de trabajo...Aunque hace un par de años, me preguntó si me seguía gustando y quedamos en vernos.-
-¿Qué le respondiste?-
-Que se lo iba a decir de frente. Pero el día que quedamos él tenía una reunión y no pudo llegar a la hora acordada. Me pidió que lo esperara un par de horas más y no quise. Desde entonces, no hablamos más del tema.-
-Nunca lo has esperado, no le das tiempo...¿te diste cuenta?-
-No. No me había detenido a pensar en eso.-
-¿Y si lo miras ahora que pasaría?-
-Nada. Esta semana hablé con una amiga sobre él. Le comenté que he preferido no verlo. Hace algunos días hubo un conversatorio donde el señor "A" era uno de los ponentes, pero... preferí no ir.-
-¿Lo estas evitando?-
-Prefiero no verlo. Hay cosas que se deben quedar como están.-
-¿Lo tienes entre tus contactos en redes sociales?-
-¡No!-
-Enseñame su perfil-
Tomé mi teléfono, tecleé el nombre en el buscador y apareció el señor “A". Miré su foto y le pasé el teléfono a Óscar.
-Aquí esta…-
-¿Acaso te latió más fuerte el corazón?-
-Me dio alegría ver todo lo que ha hecho. Nada más.-
Cambiamos de tema y siguió nuestra conversación.
Regresé a casa, saqué el teléfono de mi bolsa, vi las fotos del señor “A”.
Recordé el día en que lo conocí hace 23 años. Recordé que fuimos colegas y amigos. Recordé que luego, se nos ocurrió ser amigos con derecho.
Recordé que intentamos ser algo más. Recordé que nos conocíamos tanto, que al final no funcionó. Recordé que lloré un mes completo cuando todo terminó.
Recordé que rompí sus fotos, borré sus correos y sus mensajes. Recordé que de eso, pasaron ya 15 años.
Y entonces pude responder a la pregunta que horas antes hizo mi amigo.
Si, mi corazón latió más fuerte al ver las fotos del señor “A”.
Sonreí, al tiempo que recordé que ese mismo corazón, ha latido así de fuerte antes y después de él.
