El primer amor...¿nunca se olvida?


Si hay una película que defina el significado de la palabra “amor” en sus múltiples formas y maneras de expresarse es “Love Actually”. El amor filial, el amor al trabajo, a la familia, a la pareja, a los amigos, el enamoramiento pasajero, el primer amor, lo entiendes y experimentas al verla, pues es facil identificarse con alguno de sus personajes y sus historias. 

A propósito del primer amor, muchas personas coinciden en que nunca se olvida, e incluso, nadie puede ocupar ese lugar en tu mente y corazón. Por años no le encontré sentido a esa afirmación, pues nunca recordé como algo especial la primera relación romántica que tuve con apenas 14 años.

A raíz de ese fallido noviazgo adolescente, mis compañeros de aula me hacían bullying, ya que el infortunado jovencito que fue víctima de esta mala mujer, era el mejor estudiante de la clase, por ende el más popular.  Su orgullo quedó herido profundamente cuando al terminar el noviazgo, le devolví los regalos que me había dado incluyendo un poster enmarcado de Pablito Ruiz. Al día siguiente, yo era la más odiada del salón.

Mis papás fueron comprensivos con esa situación que se volvió insoportable, decidieron cambiarme de colegio para terminar el ciclo básico. Fue entonces cuando conocí a mi mejor amigo de esa época, quien se integró al grupo en el mes de febrero y al ser un chico guapo, fue toda una novedad su llegada.

Una de mis compañeras decidió hablarle durante el receso, asegurando que era él el jovencito que días antes le había coqueteado, cuando caminábamos juntas hacia la parada de bus. Sigo sin recordar ese pasaje en mi vida, pero no me quedó más que apoyar la versión que entusiasmada contó, como un pretexto para hablarle. Ese día, nació nuestra amistad. No esta demás contar, que la niña se enojó conmigo y no me volvió a hablar nunca más.

Pero...todo lo bueno termina. Después de un año escolar y vivencias en común, nos separamos para iniciar el diversificado en colegios y carreras distintas, aún así estuvimos en contacto. El día de mi graduación lloré desconsoladamente porque no estuvo conmigo. Él se gradúo un año antes, trabajaba en Petén y no pudo venir para acompañarme.

Los años pasaron en un abrir y cerrar de ojos, al igual que nuestra adolescencia. Tomamos rumbos diferentes, cada uno formó una familia y nos dejamos de ver. Casualmente nos encontramos durante un día de trabajo y hablamos por teléfono un par de veces. Él se fue a vivir al extranjero y después de 15 años, nos reencontramos gracias a las redes sociales.

Tras el reencuentro, durante una salida y con algunos tragos de más, le dije: “Creo que mi primer amor fuiste tú, porque mis recuerdos más felices, me llevan de vuelta a esos años de adolescencia y a los momentos que compartí contigo”.

Y así fue, él fue mi compañero de salón, pareja oficial de baile y acompañante en fiestas del colegio. Cuando saliamos mi mamá no me ponía “peros” ni objeciones, porque él me cuidaba mucho y como el buen caballero que era (y sigue siendo), siempre me llevaba de vuelta a casa a la hora acordada. 

Algunos compañeros pensaban que eramos novios, e incluso una maestra se lo dijo a mi mamá durante una entrega de notas, pero no era verdad. A él le gustaba otra chica del salón y a mi un chico de la colonia. Por alguna razón  hicimos click desde el primer momento y fuimos los mejores amigos, creando recuerdos juntos.

En la nochebuena del año pasado, viví mi propia escena de “Love Actually”, cuando al abrir la puerta de mi casa, vi a mi mejor amigo. No llevaba una grabadora con canciones navideñas, mucho menos un cartel en la mano diciendo que "yo era perfecta" tal y como la icónica escena de la película. Pero el hecho que haya llegado y verlo ahí poco antes de la media noche, fue el mejor regalo que pude haber recibido.

Esta vivencia en particular, me llevó a comprender que el primer amor no es solamente el que define una relación sentimental de pareja, aunque suene cliché el amor mueve al mundo. Amamos a nuestros hijos, a nuestra familia, a nuestros amigos, amamos nuestro trabajo, amamos lo que somos y amamos lo que hacemos. Es gracias al amor que nuestro mundo gira.

Hoy puedo asegurar que el primer amor nunca se olvida, que en esta anécdota que les comparto, quizás a los protagonistas cada encuentro, no nos provoque mariposas en el estomago, pero nos llena el corazón con una sensación de cálidez, pues sin importar el paso del tiempo el cariño y la amistad que nació hace 31 años siguen intactos.



¡Te quiero miles R.O.F.!